Los ocho pasos de un bloqueo son siempre los mismos y en el mismo orden. No es burocracia: cada paso está donde está porque el accidente ocurre cuando falta ese paso concreto. Saltarse la verificación no ahorra tiempo, traslada el riesgo al momento en que alguien mete la mano.
Esta guía recorre los ocho pasos uno a uno, con lo que suele fallar en cada uno. Para el material —candados, dispositivos por punto de corte, cajas colectivas— está la guía LOTO de bloqueo y etiquetado; y para elegir el candado, la guía de material, arco y sistema de llave.
Por qué el orden no es negociable
El procedimiento va de lo general a lo concreto y termina donde empezó: identificar, avisar, parar, aislar, bloquear, disipar, verificar y retirar. Cada paso deja la máquina en un estado conocido antes de pasar al siguiente.
Alterar el orden rompe esa cadena. Bloquear antes de aislar deja el candado puesto sobre un punto que sigue dando energía. Verificar antes de disipar da una lectura tranquilizadora sobre un circuito que todavía guarda presión. Y retirar antes de comprobar que la zona está despejada devuelve la energía con alguien dentro.
Pasos 1 y 2: preparación y aviso
La preparación consiste en saber, antes de tocar nada, cuántas fuentes de energía tiene el equipo, dónde está el punto de corte de cada una y qué dispositivo hace falta para bloquearlo. Esto no se improvisa delante de la máquina: se escribe una vez, por máquina, y se consulta.
Un procedimiento escrito útil cabe en una página y responde a cuatro cosas: qué fuentes hay, dónde se cortan, con qué se bloquean y cómo se comprueba que están a cero. Si el documento no permite que otra persona haga el bloqueo sin preguntar, no está terminado.
El aviso es el paso que más se olvida por parecer trivial. Informar a quien opera la máquina y a quien depende de ella evita dos cosas: que alguien intente rearmarla y que la parada sorprenda a un proceso aguas abajo.
Pasos 3 y 4: parada y aislamiento
La parada se hace por el procedimiento normal de la máquina, no cortando la alimentación de golpe. Una parada brusca puede dejar el equipo en una posición inestable —un eje a medio recorrido, una carga suspendida— que complica todo lo que viene después.
El aislamiento es accionar cada punto de corte identificado en la preparación: seccionadores, disyuntores, válvulas, tomas de aire. Aquí conviene ser literal con el inventario. La energía eléctrica es la que todo el mundo recuerda; la neumática, la hidráulica y la gravedad son las que se quedan fuera de la lista.
Paso 5: bloqueo y etiquetado
Sobre cada punto de corte ya aislado se coloca su dispositivo de bloqueo, se cierra con el candado personal y se cuelga la etiqueta. Tres detalles marcan la diferencia entre un bloqueo real y uno aparente.
Un candado por persona. Si tres operarios trabajan en la máquina, hay tres candados. Con una pinza de bloqueo múltiple caben varios en un mismo punto, y el punto no se libera hasta que sale el último.
La llave no se deja puesta. Va en el bolsillo de quien colocó el candado. Un candado cerrado con la llave colgando al lado no protege a nadie.
La etiqueta dice quién y por qué. Nombre, fecha y motivo. Sin eso, cualquiera que llegue al cuadro tiene que ponerse a preguntar, y esa fricción es la que empuja a saltarse el procedimiento.
Paso 6: disipar la energía residual
Aislar corta el suministro; no vacía lo que ya está dentro. Una máquina aislada puede seguir teniendo aire comprimido en los cilindros, presión en el circuito hidráulico, un condensador cargado, un volante girando por inercia, un muelle comprimido o una carga en alto sostenida solo por la presión que acaba de cortarse.
Por eso este paso es purgar, descargar, apoyar y esperar: purgar las líneas neumáticas e hidráulicas, descargar los condensadores, calzar o bajar las cargas suspendidas, bloquear mecánicamente lo que pueda moverse por gravedad y dejar enfriar lo que esté caliente.
Paso 7: la verificación, el paso que más se salta
La verificación tiene dos mitades y hacen falta las dos. La primera es intentar la puesta en marcha con los mandos normales: si no arranca, el aislamiento funciona. Hecho esto, los mandos vuelven a la posición de parada.
La segunda es comprobar con instrumento la ausencia de energía en el punto donde se va a trabajar: comprobador de tensión en el circuito eléctrico, manómetro en el neumático o hidráulico. Y el comprobador se verifica antes y después sobre una fuente conocida, porque un comprobador averiado marca ausencia de tensión igual de bien que un circuito realmente muerto.
Es el paso que más se omite porque los siete anteriores dan sensación de seguridad. Es justo al revés: es el único que la demuestra.
Paso 8: la retirada
La retirada se hace en orden inverso y con una regla que no admite excepciones: cada operario retira su propio candado. Antes, comprueba que las herramientas están fuera, los resguardos puestos y no queda nadie en la zona.
Cuando sale el último candado, la persona responsable rearma la máquina y avisa de que vuelve a estar disponible. Ese aviso cierra el ciclo que abrió el paso 2.
Los ocho pasos de un vistazo
| Paso | Qué se hace | Fallo habitual |
|---|---|---|
| 1. Preparación | Inventariar fuentes, puntos de corte y dispositivos | Hacerlo de memoria, delante de la máquina |
| 2. Aviso | Informar a operarios y responsables | Omitirlo por parecer trivial |
| 3. Parada | Detener por el procedimiento normal | Cortar de golpe y dejar cargas inestables |
| 4. Aislamiento | Accionar todos los puntos de corte | Aislar solo la energía eléctrica |
| 5. Bloqueo y etiquetado | Dispositivo, candado personal y etiqueta | Un candado compartido; la llave puesta |
| 6. Energía residual | Purgar, descargar, apoyar, enfriar | Confundir aislar con vaciar |
| 7. Verificación | Intento de arranque + medida con instrumento | Saltarlo, o no comprobar el comprobador |
| 8. Retirada | Cada uno el suyo, y rearme | Retirar el candado de otro |
Los ocho pasos se aplican en este orden. Los fallos de la tercera columna son los que convierten un bloqueo en un trámite.
Trabajo en grupo y cambios de turno
Cuando intervienen varias personas o el trabajo cruza un cambio de turno, el bloqueo individual no basta. La solución habitual es la caja de bloqueo colectivo: las llaves de los candados que aíslan la máquina se guardan dentro, y cada operario cierra la caja con su propio candado. Nadie puede recuperar las llaves mientras quede un candado puesto.
En un cambio de turno, el relevo coloca su candado antes de que el saliente retire el suyo. El punto nunca queda sin bloqueo, ni un segundo.
Pinza múltiple
Caja colectiva
Estación de bloqueoCuando hay que retirar el candado de otra persona
Ocurre: alguien se marcha con la llave en el bolsillo y la línea queda parada. Que exista una llave maestra para resolverlo es razonable; lo que no puede ser es que se use por costumbre.
La retirada excepcional necesita, como mínimo, tres cosas escritas: quién está autorizado a decidirla, qué comprobaciones hay que hacer antes —confirmar que la persona no está en la instalación y que la zona está despejada— y cómo se le informa a su vuelta. Sin ese procedimiento, la llave maestra convierte el candado personal en un adorno.
Qué exige la normativa en España y en la UE
Los ocho pasos no son una costumbre del sector: llevan a la práctica obligaciones que la normativa reparte entre dos figuras. Por un lado, el empresario que utiliza las máquinas; por otro, el fabricante que las diseña y las pone en el mercado. Conviene distinguirlas, porque cada una se cumple de forma distinta.
Lo que corresponde al empresario
- Directiva 89/391/CEE, la directiva marco de seguridad y salud en el trabajo, transpuesta en España por la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales. Obliga a evaluar los riesgos y a planificar las medidas preventivas, entre ellas los procedimientos de trabajo.
- Directiva 2009/104/CE sobre equipos de trabajo, que codifica la 89/655/CEE transpuesta en España por el Real Decreto 1215/1997. Exige que cada equipo tenga dispositivos claramente identificables para separarlo de cada una de sus fuentes de energía: son los puntos de corte que se inventarían en el paso 1.
- El anexo II del Real Decreto 1215/1997 pide que el mantenimiento, el ajuste, el desbloqueo, la revisión o la reparación se hagan con el equipo parado o desconectado, tras comprobar que no quedan energías residuales peligrosas y con medidas que eviten su puesta en marcha accidental. Es el esqueleto de los pasos 3 a 7.
- Real Decreto 614/2001 sobre riesgo eléctrico, con sus cinco reglas de oro para trabajar sin tensión. En el resto de la Unión Europea, las mismas cinco reglas figuran en la norma EN 50110-1 sobre explotación de instalaciones eléctricas.
| Regla de oro | Qué pide | Paso del procedimiento |
|---|---|---|
| 1. Desconectar | Abrir todas las fuentes de tensión | Pasos 3 y 4 |
| 2. Prevenir la realimentación | Bloquear el aparato de corte y señalizarlo | Paso 5 |
| 3. Verificar la ausencia de tensión | Comprobar con instrumento en el punto de trabajo | Paso 7 |
| 4. Poner a tierra y en cortocircuito | Conectar a tierra los conductores en los que se va a trabajar | Tras el paso 7, en trabajo eléctrico |
| 5. Proteger y señalizar | Proteger frente a elementos próximos en tensión y delimitar la zona de trabajo | Paso 5, más la señalización de la zona |
Las cinco reglas de oro del Real Decreto 614/2001 y el paso del procedimiento LOTO en el que se cumple cada una.
Lo que corresponde al fabricante de la máquina
- Reglamento (UE) 2023/1230 relativo a las máquinas, que sustituye a la Directiva 2006/42/CE y es aplicable a partir del 20 de enero de 2027. Como la directiva, exige que la máquina tenga medios para aislarla de todas sus fuentes de energía, claramente identificados y bloqueables cuando reconectarla pueda poner en peligro a las personas.
- UNE-EN ISO 12100, principios generales de diseño y evaluación del riesgo, y UNE-EN ISO 14118, prevención de la puesta en marcha intempestiva. Describen cómo aislar y disipar la energía y cómo hacer bloqueables los medios de aislamiento.
En la práctica, el fabricante entrega una máquina que se puede aislar y bloquear. El empresario tiene que convertir eso en un procedimiento escrito, formar al personal y dotarle del material. Los ocho pasos son ese procedimiento.
Fuera de Europa, las referencias habituales son OSHA 29 CFR 1910.147, en Estados Unidos, y ANSI/ASSP Z244.1, que muchas multinacionales aplican en sus procedimientos internos. No sustituyen a la normativa europea ni a la española.
Este resumen es orientativo. La evaluación de riesgos y el procedimiento de cada instalación deben elaborarse con el servicio de prevención de la empresa.
Resumen
El orden protege: identificar, avisar, parar, aislar, bloquear, disipar, verificar y retirar. Cada paso deja la máquina en un estado conocido antes del siguiente.
Los dos pasos que más se omiten son la disipación de la energía residual y la verificación, y son precisamente los que separan una máquina aparentemente parada de una máquina demostrablemente sin energía.
El candado es personal y la llave también. Todo lo que erosione ese principio —candados compartidos, llaves colgadas al lado, maestras sin procedimiento— vacía el sistema por dentro aunque el bloqueo se siga colocando.
Detrás del procedimiento está la ley: la Ley 31/1995 y el Real Decreto 1215/1997 obligan al empresario a trabajar con el equipo parado, sin energía residual y protegido contra la puesta en marcha; en trabajo eléctrico se suman las cinco reglas de oro del Real Decreto 614/2001.
El material para aplicar el procedimiento —candados personales, pinzas múltiples, cajas de bloqueo colectivo y estaciones— está en la sección de seguridad LOTO, con referencias y medidas de cada familia.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos pasos tiene un procedimiento LOTO y en qué orden van?
Ocho, y el orden no es intercambiable: preparación, aviso, parada, aislamiento, bloqueo y etiquetado, disipación de la energía residual, verificación y retirada. Cada paso deja la máquina en un estado conocido antes de pasar al siguiente.
¿Cuáles son los pasos que más se omiten?
La disipación de la energía residual y la verificación. Son los dos que separan una máquina aparentemente parada de una máquina demostrablemente sin energía: aislar el punto de corte no vacía lo que ya está dentro del circuito.
¿Cómo se verifica que una máquina está realmente sin energía?
Con dos comprobaciones, no una: el intento de puesta en marcha con los mandos normales y la medida con instrumento en el punto de trabajo. Y comprobando antes que el propio instrumento funciona.
¿Qué se hace cuando intervienen varias personas o hay cambio de turno?
Se usa una caja de bloqueo colectivo: las llaves de los candados que aíslan la máquina se guardan dentro y cada operario cierra la caja con su propio candado, de modo que nadie recupera las llaves mientras quede uno puesto. En un relevo, el entrante coloca su candado antes de que el saliente retire el suyo.
¿Se puede retirar el candado de otra persona?
Solo como excepción y con un procedimiento escrito: quién está autorizado a decidirlo, qué se comprueba antes —que la persona no está en la instalación y que la zona está despejada— y cómo se le informa a su vuelta. Sin eso, la llave maestra convierte el candado personal en un adorno.
¿Qué normativa obliga a aplicar un procedimiento de bloqueo en España?
La Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, que obliga a evaluar los riesgos y a planificar los procedimientos de trabajo, y el Real Decreto 1215/1997, que exige hacer el mantenimiento con el equipo parado o desconectado, sin energías residuales peligrosas y con medidas contra la puesta en marcha accidental. En trabajo eléctrico se añade el Real Decreto 614/2001, con sus cinco reglas de oro. Estas normas transponen las directivas europeas 89/391/CEE y 2009/104/CE, y el procedimiento de ocho pasos es la forma habitual de cumplirlas.